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lunes, 22 de diciembre de 2014

ST. VINCENT

"Murray realiza una de las mejores interpretaciones de su carrera [...]. Una película entrañable, realista y esperanzadora, que relata la odisea interior que padecen unos fracasados"






Año: 2014
Director: Theodore Melfi
Reparto: Bill Murray, Melissa McCarthy, Naomi Watts, Jaeden Lieberher, Chris O'Dowd, Terrence Howard
País: EEUU
Duración:  105 min
Género: Comedia
Puntuación: *** (Buena)







Sinopsis


Maggie (Melissa McCarthy) es una madre separada que se muda a Brooklyn con su hijo de doce años, Oliver (Jaeden Lieberher). Al tener que trabajar muchas horas, no le queda más opción que dejar a Oliver al cargo de su nuevo vecino, Vincent (Bill Murray), un jubilado cascarrabias aficionado al alcohol y a las apuestas. [DeCine21]




Análisis

Un rayo de esperanza frente a las dificultades de la vida, todo un canto al optimismo. Los problemas, reveses y bofetadas están presentes en el día a día de unos personajes miserables, que a pesar de todo son capaces de gritar un ¡Sí! a la vida y dibujar una sonrisa en el espectador. El film es duro, y no se anda con contemplaciones a la hora de retratar la miseria, en especial la del interior del ser humano, a la vez que en un tono cordial desarrolla las más disparatadas situaciones de comedia.


St. Vincent es Bill Murray, y en torno a él giran todos los elementos del film. A él se acercan todos los personajes, y a través de él también se relacionan entre ellos. El veterano actor lleva el peso de la película realizando una de las mejores actuaciones de su carrera, interpretando a un viejo gruñón, fracasado y solitario. Chapó. Cínico, sarcástico y malhumorado. No necesita del resto de seres humanos, hasta que llama a su puerta el hijo enclenque de su nueva vecina. Un guión trabajado a las mil maravillas despliega sobre la pantalla personajes verosímiles y con quienes uno se puede sentir completamente identificado.

La relación que surgirá entre ambos marcará el desarrollo de una historia de superación y aprendizaje. Porque mucho tienen que aprender los dos, tanto el niño tímido que sufre acoso en el colegio como el gruñón que ha perdido la ilusión por vivir. La casa en donde vive es reflejo de su propio mundo interior: una valla rota, un jardín convertido en un patatal, sin fruto alguno, habitaciones desordenadas... Enseguida percibimos cómo es Vincent. El arranque de por sí es duro, y desarrolla con gran agilidad los primeros minutos del film.


Hay que decir que Murray está secundado por un reparto de categoría. Naomi Watts se luce como prostituta, el niño es encantador, y Melissa McCarthy imprime a la perfección el carácter de madre para sacar adelante una familia. Gran labor de dirección para ser la segunda obra de Theodore Melfi, quien no filmaba una película desde 1999. Para estas Navidades, eso sí, nos ofrece una película entrañable, realista y esperanzadora, que sirviéndose de un lenguaje divertido relata la odisea interior que padecen unos fracasados ante los problemas de esta vida. 


¿Qué es un santo?

Es necesario señalar el peligroso tono del film cuando el sacerdote del colegio define el término "santidad". Parece presentarse como la condición de grandes personas que presentan virtudes extraordinarias y realizan buenas obras por sus semejantes y por la sociedad. Pero no debemos olvidar que no siempre es suficiente el "ser una buena persona" para alcanzar la santidad, puesto que tampoco hay que descuidar el trato con Dios. El santo es un modelo propuesto por la Iglesia Católica, para que sirva como ejemplo por cómo vivió durante su relación con Dios y con los hombres. Y por tanto, erraría quien propusiese como santos a las personas que amen a sus semejantes sin cultivar su relación con Dios.

martes, 22 de octubre de 2013

EL MAYORDOMO



Año: 2013
Director: Lee Daniels
Reparto: Forest Whitaker, Oprah Winfrey, David Oyelowo, Cuba Gooding Jr., John Cusack, Terrence Howard, Lenny Kravitz, James Marsden, Vanessa Redgrave, Alan Rickman, Liev Schreiber, Robin Williams, Jane Fonda, Clarence Williams III, Mariah Carey
Género: Drama
País: Estados Unidos
Duración: 130 min.
Puntuación: 6/10







Sinopsis 

La historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, a través de los ojos de Cecil Gaines, que trabajó como mayordomo en la Casa Blanca, desde los días de la presidencia de Eisenhower hasta los de Reagan. El film, a modo de película río, arranca con la niñez de Cecil y el asesinato de su padre, que cultivaba campos de algodón. Una serie de carambolas propician la dedicación profesional de Cecil en ambientes refinados, lo que le empuja a ser considerado para un puesto que le lleva a servir a siete presidentes. Un sueldo razonable –aunque inferior al que perciben sus iguales blancos– le permite sacar adelante a su familia, aunque deberá afrontar el alcoholismo de su esposa Gloria, el activismo político, que no entiende, de su hijo Louis, y la decisión del otro, Charlie, por ir a luchar a Vietnam. (DeCine21)


Análisis

El navío que capitanea Lee Daniels cuenta con una de las mejores tripulaciones enroladas en alta mar durante los últimos años. Rostros conocidos, viejas leyendas y grumetes que apuntan alto. La embarcación es hermosa: el casco y las velas demuestran que hay grandes decorados, el diseño de la cubierta evidencia una cuidada puesta en escena, y la bandera del mástil desvela que el barco no tiene intención de ocultar sus señas de identidad. Toda una declaración de intenciones.

Construida en los astilleros de productoras independientes, la nave generó gran expectación desde que el patrón firmó el contrato. Su botadura concentró a numerosos curiosos en los muelles. ¿Punto de destino? Ni más ni menos que los Óscars, afirmaron algunos. Ambición no faltaba, y más después de los costes de semejante proyecto. Lee Daniels no dudó en ponerse los galones de almirante y navegar altivo y desafiante.

¿Llegó a buen puerto? ¿Cumplió las expectativas? Lamento decir que no. La nave no se hundió gracias a su formidable tripulación, a la resistencia del casco y a la consistencia de las velas. Pero no alcanzó su destino. Es más, se perdió. Como capitán, Lee Daniels no seleccionó un rumbo en cuanto salió del muelle, sino que vagó por las aguas gran parte del metraje a la espera de encontrar un viento de no se sabe qué procedencia. 



¿Cuál es la brújula? ¿Qué dirección pretendía seguir? Un arranque mal planteado (duro, muy duro) es seguido de varias secuencias elaboradas sin ton ni son, a pinceladas sueltas que, ingenuamente, pretenden dar lugar a un cuadro coherente. ¿Qué ofrecen al espectador? ¿Una lucha de esfuerzo y superación personal? ¿Un repaso a la Historia de los Estados Unidos? ¿Una crítica al sistema? ¿Una relación familiar? La película no apunta a un objetivo claro, sino que pretende conjugar todos los elementos en un cóctel muy arriesgado. Así, en líneas generales, el montaje está muy logrado a lo largo de la trama. Algunas secuencias lo agradecen, y poseen real virtuosismo. Otras, adolecen de tanta carga, y flotan a la deriva perdiéndose en remolinos.

Remolinos a donde también cae el tono de la película. ¿Qué registro quiere imprimir el capitán? ¿Qué código de normas regirán su barco? ¿Un sistema férreo, de auténtica disciplina? ¿O por el contrario “buen rollo”? Nunca queda claro. Si en verdad es esa su intención, me parece un tanto cínico que se nos muestre la violencia más desgarradora, el sufrimiento de los maltratados y la hostilidad social acompañados de una curiosa sátira de los presidentes de los Estados Unidos. Es seguro que arrancará risas al espectador, pero resulta de mal gusto. Daniels debería decidirse: filmar un drama neto o apostar por una parodia en toda regla, pero esa mezcla deja un sabor amargo.



La magnitud de los personajes es, sin ninguna duda, lo más destacable de la cinta. Es la tripulación la que se pasea por cubierta, la que arría las velas y la que dispara las salvas victoriosas de los cañones. Una tripulación formada por unos personajes muy bien construidos. Personajes realistas, verosímiles en la sociedad que habitan, con su carácter, sus virtudes y sus defectos. Sus ideales. Unos toman una postura y otros adoptan una actitud diferente. De un modo veraz. Los problemas en el matrimonio, la relación de noviazgo, los miedos ante el futuro, las maneras de resolver las dificultades… De hecho, la relación entre padre e hijo posiblemente sea lo mejor de la película. Una relación basada, como toda la trama, en una historia real. Tiene mérito el trabajo del director por llevar la vida del protagonista a la gran pantalla, a partir de un guión que él mismo elaboró junto a Danny Strong. Así, aunque el guión no esté perfectamente estructurado, es muy digna la ambientación en la época y el repaso acertado de las diferentes modas de la sociedad estadounidense

Por otro lado, ese guión tampoco da con el cierre acertado para la historia que plantea. Un cierre excesivamente políticamente correcto, adulador y con sabor a mitin  en clara armonía con las ideas políticas que pululan hoy en día por los tejados de la Casa Blanca. Da la sensación de que el altivo almirante Lee Daniels no es más que un corsario al servicio de los poderosos en Estados Unidos. Un corsario que no atracará en los gloriosos puertos a donde pretendía llegar, aunque por el camino ha sido capaz de proporcionar una historia de gran interés, donde confluyen unos estupendos personajes, en defensa de la dignidad del hombre.